“Quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad”. 2 Timoteo 1:9

La Escritura nos habla de una cita divina que no puede ser ignorada. Este es el llamado especial que Dios hace a sus hijos para salvación. La enseñanza del Nuevo Testamento muestra que cada vez que encontramos la palabra llamamiento, o llamado, describe el llamado soberano y eficaz de Dios que resulta en la salvación de sus escogidos. La palabra “llamar” en griego es la palabra “kaleo” que quiere decir llamar y describe la cita que un rey o juez extiende a alguien.

La pregunta es, ¿puede ese llamado ser ignorado? Cuando Dios llama, el pecador responde porque el hombre no es capaz de resistir el llamado del Dios y Juez del universo. Esta es la cita divina que llama al pecador y le declara justo, le santifica, y le lleva a Gloria eterna.

El apóstol Pablo es un ejemplo de alguien que fue llamado eficazmente por Dios. Pablo era un perseguidor y enemigo de Cristo. Él no quería nada de Cristo y Dios lo llamó (Romanos 1:5-6). Pablo entendía claramente que su llamado a salvación y a ministrar no tuvo nada que ver con él. Este es el llamamiento de Dios. Un llamamiento eficaz, que siempre resulta en salvación y una vida transformada.

Todos los llamados son parte del propósito de Dios y por ello no pueden fallar. Si Dios no llama, la gente no puede ir a Él. El pecador resistirá a Dios solo hasta que la gracia de Dios y el llamado celestial se mueva en su corazón.

Si tú eres llamado por Dios debes saber que Él te llamó conforme a Su propósito. Debes saber que solo llegas a conocer a Dios y ser salvo cuando Dios te llama a través de Su evangelio y te otorga convicción, arrepentimiento, fe y el deseo de que vuelvas tu rostro hacia Él.

¿Has sido llamado por Dios?