“Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a Él.” (Mt. 5:1)

¿Todos los caminos conducen a Roma? El mundo afirma que todas las religiones llevan hacia un mismo objetivo: Dios. Sin embargo, esto dista mucho de la realidad. La Biblia afirma que hay un solo camino. Solo hay una verdad. Solo hay vida en Jesús. Fuera de Él no hay felicidad verdadera, no hay salvación y no hay esperanza.

Jesús vino a traer felicidad verdadera. Él vino a salvar, a dar vida eterna a los que estaban muertos en Sus delitos y pecados. Por eso, cuando veía a las multitudes, se preocupaba ellos. Su corazón era conmovido al ver las necesidades de la gente. Jesús veía a estas personas como ovejas sin pastor. Cuando tenían hambre, las alimentó, cuando estaban enfermos, las sanó. Cristo se preocupaba por ellas. Sin embargo, Él no quería satisfacer solamente las necesidades externas. Él había venido primordialmente a dar vida, a proveer un medio de salvación que daría felicidad verdadera.

Había solo un camino para ser partícipes de la naturaleza misma de Dios, un camino para encontrar la felicidad verdadera.

Muchos se acercaban a Jesús buscando la felicidad verdadera. Ellos querían en última instancia, ser felices. Dentro de ese grupo por el que Jesús se preocupaba había fariseos y publicanos, gente preparada y gente analfabeta, ricos y pobres, sanos y enfermos, hombres y mujeres. Jesús atraía a todo tipo de personas, y a todos ellos el Señor les predicaba el evangelio del Reino. Este Reino del que Jesús hablaba es un reino espiritual, un reino al cual había una sola manera de entrar y por consiguiente, de encontrar la verdadera felicidad. Había solo un camino para ser partícipes de la naturaleza misma de Dios, un camino para encontrar la felicidad verdadera.

El mensaje era y es para toda persona en toda época, pero solo puede ser entendido por aquellos en quienes Dios ha hecho la obra transformadora de gracia.

Aunque una multitud estaba presente cuando Jesús predicó el Sermón del Monte, los que estaban más cerca de Él eran Sus discípulos. La gente escuchó el sermón de manera secundaria. Cuanto más distanciados estaban de Jesús, menos escuchaban Sus palabras. Jesús les habló de una felicidad o bienaventuranza que pertenecía a aquellos que eran hijos del Reino. Solo los que pertenecían a Dios realmente podían entender la felicidad verdadera. Jesucristo primordialmente está hablando a los Suyos. Los discípulos necesitaban escuchar este mensaje porque estaba diseñado para ellos. ¿Quiénes eran estos discípulos? En primer lugar sería el grupo de los doce, pero también aquellos que seguían a Jesús en fe. Ellos eran creyentes verdaderos, le seguían fielmente. El mensaje era y es para toda persona en toda época, pero solo puede ser entendido por aquellos en quienes Dios ha hecho la obra transformadora de gracia: aquellos que son salvos, que le pertenecen, que son Suyos.

Muchos cristianos liberales, gente que no conoce a Jesucristo como Señor y Salvador, piensan y enseñan que el Sermón del Monte es un gran tratado ético. Esto los ha llevado a aplicarlo a nivel social. Sin embargo, este no es un mensaje ético. No es un mensaje que llama a la gente a un nivel más alto de devoción humana. ¡No! Este es un mensaje que habla de los requisitos para entrar al Reino.

Jesús está hablando primordialmente a los súbditos leales del Reino para que entiendan los principios de la felicidad verdadera, y para que estos a su vez transmitan estos principios a otros discípulos. Por eso les manda más adelante a ir y hacer discípulos. Es imposible enseñar los principios del Sermón del Monte y tratar de implementarlos con gente que no es leal al Rey. Muchos cristianos liberales, gente que no conoce a Jesucristo como Señor y Salvador, piensan y enseñan que el Sermón del Monte es un gran tratado ético. Esto los ha llevado a aplicarlo a nivel social. Sin embargo, este no es un mensaje ético. No es un mensaje que llama a la gente a un nivel más alto de devoción humana. ¡No! Este es un mensaje que habla de los requisitos para entrar al Reino. Este es justamente el mensaje que deben predicar a otros.

Este no es un mensaje que tiene aplicación en el reino milenial. En ningún lugar Jesús afirma que estas verdades solo tienen aplicación en el futuro. Jesús habla a un mundo real, tal como el nuestro hoy. Todos los principios que se encuentran en las bienaventuranzas están presentes a lo largo de la Escritura. Jesús está enseñando patrones de vida a creyentes verdaderos. De esto trata el Sermón del Monte. El punto de entrada del mismo es conocido como las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas proveen una descripción de la verdadera felicidad, algo que podemos tener hoy. No necesitamos esperar al futuro para ser felices.

Solo aquel que está en Él, aquel a quién Dios le ha dado vida, es feliz. No hay otro camino. ¿En qué camino andas?