Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación. (2 Corintios 1:3)

El mejor lugar para conocer a Dios es a través de Su Palabra. Dios se ha revelado a través de ella. Nos gozamos en que siendo Él tan grande, podemos ser llamados Sus hijos por Su gran amor y gracia. Por eso Pablo declaró la grandeza de Dios, reconoció Su misericordia y consolación, y lo exaltó (2 Corintios 1:3). Cuando el apóstol bendice a Dios, él exalta al Dios revelado en el Señor Jesucristo (Juan 14:8-9), el Redentor y Soberano quien se sometió a Su Padre en la encarnación, muriendo como substituto del pecador y logrando la salvación de todo aquel que en Él cree. Pablo también reconoce dos títulos provenientes del Antiguo Testamento: Padre de misericordias y Dios de toda consolación. El apóstol está pasando por momentos de aflicción y dolor, y recuerda a Dios como aquel que viene a su lado para socorrerle ya que Él es el “Padre de misericordias”. Cuando los judíos oraban en la sinagoga solían invocar a Dios como un Dios misericordioso y compasivo (Sal. 103:13). Pedían piedad porque Él es un Dios de misericordia y compasión. Sabemos que Él tuvo compasión de nosotros (Ef. 2:3-4) dándonos vida. Por eso le exaltamos. Pablo también se refiere a Dios como el “Dios de toda consolación”. Cuando pasamos por aflicciones tenemos que traer a la memoria esta preciosa verdad. Dios se apiada de nosotros porque Él es un Dios de misericordia. Él está dispuesto a socorrernos; está a nuestro lado. Recibir consolación es más que tener descanso y comodidad; tiene que ver con Dios dándonos fortaleza en medio de la aflicción. Él es el originador de toda consolación. Fuera de Dios no existe consuelo o fortaleza verdadera. Por eso debemos acudir a Él, reconocer quién Él es y recordarlo a diario para sostenernos firmemente en Él.

Reflexión: El Señor estará con nosotros siempre y no debemos temer (Sal. 118:6). Cuando pases por pruebas no pierdas la esperanza, recuerda que Él es la fuente de toda consolación. Acude a Él libremente.