Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad”. (Miq 5:2)

Miqueas profetizó acerca del Mesías y de cómo vendría de la pequeña aldea de Belén. La Escritura es clara. Su pueblo, aún sabiendo esto (Miq 5:2), lo pasaron por alto (Jn 1:11-12). Más adelante, Lucas subrayó cómo Dios providencialmente movió todas las piezas de la historia para que el Mesías naciera en Belén. (Lc 2:1–7) De otra manera, si las cosas hubieran seguido el curso normal, Jesús nunca hubiera nacido en ese lugar. Sin embargo, Jesús tenía que nacer en Belén para cumplir la profecía acerca de Su nacimiento. El nacimiento de Jesús fue exactamente tal y como había sido profetizado por Miqueas. José y María estuvieron en Belén solo unos días y fue exactamente en esos días que el niño nació. El Hijo de Dios había nacido, lo prometido estaba cumpliéndose: Dios se había encarnado. Dios había cumplido Su promesa. Dios Padre había enviado a Su Hijo Jesús para salvar al mundo, para salvar a los Suyos, a los que le pertenecen desde la eternidad. Es por eso que este día fue un día sinigual ya que Emmanuel estaba aquí. Aunque vino sin fuegos artificiales y sin música de fondo que anunciara Su llegada, el Rey había venido. Ese niño que nació en la aldea de Belén, en el lugar más sencillo y humilde posible, era el Hijo del Altísimo, y un día reinaría, y reinará, sobre el trono que fue prometido a David. (Lc 1:31-35) Por esa razón debemos adorar al único digno de gloria y rendirnos a Él sin vacilar. Si no eres Su hijo, Dios manda a todos los hombres que se arrepientan (Hch 17:30–31). Su Hijo Jesús, vino a traer salvación para los que están muertos en sus delitos y pecados (Ef 2:1). Él es el único camino (Jn 14:6). No esperes más.

Reflexión: Medita en la verdad de que el Hijo de Dios nació para morir por los pecadores para que todo el que crea en Él y se arrepienta de sus pecados, pueda tener vida por medio de Él y Su sacrificio eficaz.