En Efesios 1 el apóstol Pablo escribe: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo

¿Te has puesto a pensar en las implicaciones de esta tremenda declaración?

Como hijos de Dios tenemos una identidad totalmente nueva a lo que éramos antes de nuestra salvación.
Mucha gente piensa que la religión que uno profesa es irrelevante porque todas las religiones, al fin y al cabo llevan al mismo destino. Pero no es así; claramente el cristianismo es único y exclusivo. El Señor Jesús dijo que El es el único camino que lleva a Dios (Jn. 14:6). El es la única fuente de salvación (Hechos 4:12; 1 Tim. 2:5) y El es el único que te sostiene seguro hasta que llegues al cielo (Jn. 10:28). Como cristiano, tú estas para siempre unido e identificado con Cristo.
Tu identidad espiritual ha sido radicalmente cambiada. De estar espiritualmente muerto has pasado a tener vida (Ef. 2:1-5). En Cristo fuiste hecho nueva criatura (2 Co. 5:17), y has sido transferido del reino de las tinieblas al reino de Su Amado Hijo (Col.1:13). En Cristo eres hecho Justicia de Dios (2Co. 5:21), y compartes Su herencia eterna (Rom. 8:16-17). Todas estas bendiciones, y muchas otras, son tuyas por virtud de estar en Cristo.

Cuando Dios te mira ya no te ve tu propia naturaleza, ni tu condición presente, ni tu estado de ánimo, sino que El Padre te ve en su Hijo Jesucristo cubierto con Su Justicia. En un sentido real, lo que Cristo es, tú lo eres también, y donde El está tú estás (Ef. 2:6; Col. 3:3). ¿No es todo esto impresionante?
Pero quiero que observes algo más que Pablo declara en este pasaje: Tu nueva identidad en Cristo resulta del hecho de que Dios personalmente te escogió en El para ser su hijo desde antes de que el mundo existiera. El te escogió como hijo sin que ello tuviera algo que ver contigo. No vio en ti virtudes u obras que te hicieran atractivo a Dios, No. Sino que en su gracia y amor eterno por ti te escogió para ser Su Hijo. Esto te debe dar un increíble sentido de identidad y valor.

No permitas que el pecado, Satanás, tus pensamientos equivocados o cualquier circunstancia te roben tu sentido de identidad en Cristo. Si estás en Cristo esta identidad es para siempre y nada ni nadie te podrá separar de El (Rom.8:38-39)
Da gracias a Dios porque estás en Su Hijo y el hecho de que esta identidad no tuvo ni tiene nada que ver contigo, ya que todo esto es de El (1 Co. 1:29-31). Que el Señor te anime hoy al meditar en estas verdades.

Por Henry Tolopilo