Dad al César lo que es del César… (Mateo 22:21) 

A todos les es difícil pagar los impuestos. ¡Cómo quisiéramos encontrar un versículo bíblico donde se condene pagar los impuestos! Es aún más difícil cuando el gobierno es corrupto. En esos casos, algunos se rebelan y no pagan impuestos a estos gobernantes en quienes no se puede confiar. El creyente no está exento a tener sentimientos encontrados a la hora de cumplir con su responsabilidad ciudadana, especialmente cuando la injusticia es más notoria. La situación en tiempos de Jesús era difícil también. No todo era color de rosa. Eran tiempos turbulentos bajo los romanos. Sin embargo, en Mateo 22:19-21 leemos esta conversación entre Jesús y los Fariseos: Mostradme la moneda que se usa para pagar ese impuesto… Y Él les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Ellos le dijeron: Del César. Entonces Él les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. A pesar del trasfondo, la respuesta de Jesús es categórica y clara: Debían someterse a la autoridad y pagar sus impuestos. Jesús vivió en sumisión a las autoridades y pagó sus impuestos. No dejó lugar a dudas en su diálogo con los fariseos. Ellos quisieron atraparlo haciéndole una pregunta maliciosa. Querían que dijese algo incorrecto para poder acusarlo y condenarlo. Sin embargo, Jesús no cae en la trampa y responde correctamente. Él no vino a este mundo para reformar las leyes tributarias, tampoco vino para hablar de temas de económicos, ni muchos menos predicó acerca de una transformación política y social. Como ciudadanos, debemos someternos a la autoridad establecida por Dios. Cumple tu obligación y deja todo en manos de Dios. Un día Él vendrá y hará todo nuevo. Confía en Él, no en el gobierno de turno. En Su reino habrá justicia y paz.

Reflexión: ¿Luchas a menudo con pagar o no tus impuestos? ¿Lo haces de mala gana, incluso tratando la manera de pagar menos? Sometámonos gozosamente y hagámoslo como para el Señor.