Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. (Mateo 9:37)

Jesús afirmó que la mies es mucha, lo cual se refería al juicio por venir; sin embargo, también dijo que los obreros son pocos (Mat 9:37). Esto puede parecer desesperanzador; sin embargo, hay esperanza. Si hay pocos obreros y el juicio sobre los que rechazan a Dios es inminente, ¿Cómo se debe hacer el ministerio ante este panorama? El método del Señor para hacer la labor del ministerio incluye, en primer lugar, discernimiento. El Señor determinó el problema (Mat 9:37). Era imposible llevar a cabo una tarea de discipulado global con un personal reducido. Se necesita sabiduría para ver el problema. El problema que Cristo enfrentó en su día y que hoy también enfrentamos es que hay pocos obreros. La respuesta no consiste en implementar estrategias para reclutar a otros ni acelerar el entrenamiento. La respuesta y la segunda parte es que debemos orar que Dios envíe obreros (Mat 9:38). Aquí el Señor no les manda a orar por los perdidos, aunque debemos hacerlo. El enfoque tiene que ver con el envío de obreros para la obra. Es interesante que el Dios del juicio es el mismo Dios a quien venimos en oración para que antes de que venga el juicio, Él envíe obreros. La tercera parte es el involucramiento (Mat 10:1). El mismo grupo que el Señor mandó a orar y esperar en Pentecostés, es ahora el grupo que Él escoge para ministrar. Cada vez que oramos por la obra del ministerio, por los perdidos y porque el Señor envíe obreros a Su mies debemos estar dispuestos a la posibilidad real de que Él nos envíe a nosotros. El método de Jesús fue discernir la situación, orar por una solución e involucrarse. Isaías también llegó a esa convicción y por eso estuvo dispuesto a ser enviado.

Reflexión: ¿Estás dispuesto a involucrarte en el ministerio de la forma en la que Dios desea que lo hagas? Ora que el Señor envíe obreros a Su mies, ya que el juicio sobre los incrédulos es inminente.