Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. (Mateo 5:3)

Todos buscan felicidad en esta vida, aunque la mayor parte de las veces lo hacen de una manera que trae justamente lo opuesto. El ser humano piensa que ser feliz es sinónimo de que no falte nada en nuestras vidas, o una ausencia de dificultades. Esto no es diferente de cómo pensaban los judíos a quienes dirigió Mateo su evangelio. Ellos esperaban la venida del Rey prometido que los libraría de la opresión de los romanos, trayendo paz y felicidad duraderas. Pensaban que serían felices si ese Mesías los librara de esto. Jesús vino a traer felicidad a los súbditos de Su reino, pero, en medio de esta felicidad existe un retrato paradójico de dolor. Todas las cualidades que constituyen una vida feliz también incluyen algo de miseria. Muchos piensan que la verdadera felicidad es sinónimo de ausencia de dolor y aflicción, mientras que aquellos que son creyentes entienden que la verdadera felicidad se encuentra en medio del dolor. Jesucristo introduce un concepto de la felicidad que es completamente foráneo a lo que el mundo entiende. Jesús, en Mateo 5, predica categórica y autoritativamente acerca de la felicidad que el mundo tanto busca de maneras equivocadas. Entonces, ¿quiénes son bienaventurados o felices en palabras de Jesús? Son bienaventurados los pobres en espíritu (5:3), los que lloran (5:4), los humildes (5:5), los que tienen hambre y sed de justicia (5:6), los misericordiosos (5:7), los de limpio corazón (5:8), los que procuran la paz (5:9), los que han sido perseguidos (5:19), y los que son insultados y perseguidos por Su causa. Jesucristo presenta una paradoja. Es un concepto totalmente foráneo para la sociedad actual. Si estás buscando la felicidad según la definición del mundo, no la encontrarás aquí. La felicidad que el mundo promueve no está en esta lista, porque es falsa.

Reflexión: ¿Estás buscando la felicidad en aspectos materiales según los estándares de este mundo? Solo puedes ser feliz en Jesús y esa felicidad que Él promete es duradera, es eterna, aunque en este mundo no siempre venga en el empaque que más esperas.