“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:2-4)

El ser humano siempre vive preocupado por algo. Y esa preocupación constante provoca aflicción. Esto sucede también con el creyente. Normalmente, la supuesta preocupación o aflicción no tiene fundamento, y surge de una falta de dependencia de Dios. Solemos preocuparnos por lo desconocido, por lo que no sabemos con certeza. Queremos controlarlo todo, aunque sepamos que no es posible. El creyente sabe que Dios lo conoce todo; más aún, sabe que Él controla todo. Si somos Sus hijos y Él está en control, no debemos temer, no debemos afligirnos. Debemos confiar.

La Palabra de Dios nos enseña claramente acerca de la aflicción y cómo debemos actuar como creyentes.

A pesar de que Dios lo conoce todo y obra todo de acuerdo con Su voluntad, Él nos dice solo lo que necesitamos saber (Deut. 29:29). Si no tenemos la perspectiva correcta, esta falta de información – que Dios en Su sabiduría ha decidido reservarse solo para Él – hará que nos llenemos de ansiedad. Eso no es lo que Dios quiere de nosotros. Si somos Sus hijos, debemos actuar en consecuencia a ello.

Dios quiere que confiemos en que lo que ha revelado en Su Palabra es suficiente para nosotros. No debemos pretender ir más allá de lo que Él ha querido comunicar. “La curiosidad mató al gato”, dice el popular refrán que seguramente todos han escuchado alguna vez. El gato es curioso por naturaleza, y a veces se mete en problemas por esto. También, el hombre es curioso. Siempre quiere conocer el por qué y le preocupa no tener respuestas. Esta preocupación le genera ansiedad. Aunque no podemos saberlo todo, podemos tener paz y confianza en Dios. Él pide esto de nosotros. Todo lo que realmente necesitamos saber es que “Él obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad” (Efesios 1:11). Eso basta, y debemos tener contentamiento con ello. Dios es soberano. Él está en control. Él sabe lo que hace y nos ha revelado lo que necesitamos en Su Palabra. Sabiendo esto tendremos la perspectiva correcta y estaremos bien. Confiar en Su Palabra y descansar en ello, nos hará bien, dará paz a nuestra alma, y tendremos gozo, sabiendo que Él está en control.

Si Dios no tiene que explicarnos Sus razones y motivos por los que permite una tragedia en el mundo, ¿existen algunas razones que Dios revela en su Palabra, que nos ayudan a entender porque Él permite la aflicción en la vida de los Suyos? La respuesta es afirmativa. Hay varias razones y propósitos detrás de la prueba en la vida de Sus hijos. Hoy hablaremos de una de ellas.

Dios permite la aflicción en la vida de los Suyos para probar la genuinidad de su fe.

En otras palabras, Dios permite la aflicción en la vida de cada uno de Sus hijos para demostrar que la fe genuina persevera. La fe real, la fe que salva, es una fe que persevera en medio de y a través de la aflicción. Esta fe es indestructible. Esta una de las características de la fe salvadora, y es que es dada por Dios mismo. Job nos sirve como ilustración de este punto. Conocemos qué resultado trajo el ataque de Satanás sobre este hombre justo. Y, sin embargo, Job evidencia lo que es un creyente con verdadera fe. Un día, Satanás pidió permiso para zarandear a Job. Él quería tratar de destruir la confianza de este hombre. Pero Job, en lugar de venirse abajo, se afianza en su fe y exclama: “Aunque Él me mate, en Él esperaré” (Job 13:15). Al final del libro, después de que su fe fuese purificada y probada por medio de las pruebas, Job exclama: “He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6). Dios le demostró a Satanás – y aún a Job – que su fe era real y, por lo tanto, perseverante. La fe que salva es una fe que permanece. No puede morir. No puede ser destruida por la aflicción. La aflicción prueba la genuinidad de la fe y la fortalece. La fe de Job fue probada, Job fue fortalecido, y Dios fue exaltado.

Hermano, si estás siendo probado, confía en que Dios obrará todo para bien, para Su gloria, y para que, en última instancia, tengas gozo en Él. Confía en Él y que sea Él quien te sostenga. Él cuidará de ti. Tu fe será probada, y, si es genuina, será fortalecida y perseverará.