Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye (1 Jn. 5:14).

Todo creyente debe caracterizarse por una vida de oración que esté fundamentada en la voluntad de Dios. Debes orar basado en la voluntad soberana y absoluta de Dios. ¿Oras así? ¿Estás orando bíblicamente? Cuando oras tus deseos y anhelos, no está siendo fiel en cumplir la voluntad de Dios. Por otro lado, si oras que Su voluntad sea hecha, si oras Su Palabra, si oras basado en la revelación de la Escritura, Dios se agradará y obrará Su voluntad a través de ello. Es importante tener claro que Dios no nos concederá todo lo que pedimos, porque no necesariamente es Su voluntad. Esto no quiere decir que debemos abstenernos de pedir algo al Señor. Al contrario. Podemos y debemos acercarnos con confianza (Heb. 4:16), como un hijo se acerca a un padre (Lc. 11:11-13). Podemos pedir, pero confiados en que Su voluntad para nosotros es buena, agradable y perfecta (Rom. 12:2). Podemos y debemos pedir, pero cada vez más debemos buscar pedir que Su voluntad sea hecha. Incluso Jesús oró que pasará de Él el sufrimiento que venía; sin embargo, tenía Sus prioridades correctas, porque a continuación afirma lo siguiente: “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc. 22:42). No tienes por qué saber cuál es Su propósito último en cada situación. Lo que sí necesitas conocer es Su voluntad como ha sido revelada en Su Palabra, y orar que Su voluntad sea cumplida. Si conoces Su voluntad y oras en base a ella, lo siguiente será cierto: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré” (Jn. 14:13). Pedir en el nombre de Jesús implica pedir de acuerdo con Su voluntad. No uses el nombre de Jesús al final como fórmula mágica para obtener tus caprichos. Alinea tus deseos con la voluntad de Dios.

Reflexión: ¿Cómo oras? No cedas a tu deseo que tu voluntad sea cumplida. Somete tu voluntad a la de Dios y entonces, ven a Él como un hijo viene ante Su Padre.