DISFRUTANDO DEL PERDON DE DIOS

Efesios 1:7, “En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros”.

Colosenses 2:13-14, “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.

¡Qué declaraciones bíblicas tan impresionantes! En Cristo Jesús Dios nos ha concedido un perdón total y perfecto de todos nuestros pecados; pasados, presentes y futuros. La paga del pecado es muerte, y Cristo Jesús ha pagado con su muerte en la Cruz por todos los pecados de cada creyente. Por lo tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo (Rom. 8:1).

Piensa en esto, Dios te ha perdonado de todos tus pecados, por eso, no existe nada ni nadie en el presente ni en el futuro que te pueda separar de El (v. 31-39).

La palabra perdón en Efesios 1:7 es afesis, que quiere decir literalmente “sacar afuera o enviar afuera”. La idea es cancelar una deuda y perdonarla para jamás traerla delante del deudor. En el Antiguo Testamento, una vez al año el sumo sacerdote seleccionaba dos machos cabríos: uno para ser sacrificado y otro que era soltado. Antes de soltarlo, el sumo sacerdote colocaba las manos sobre este animal, simbólicamente colocando sobre él el pecado del pueblo. Este “chivo expiatorio” era luego llevado afuera, a gran distancia del campamento y soltado para ya nunca volverlo a ver.

Esta es la idea del perdón Divino de nuestros pecados. Dios nos perdonó en base al sacrificio expiatorio de Cristo en la Cruz, quien llevó sobre El todos los pecados de Su pueblo y los quitó como deuda. Este fue el sacrificio final y perfecto del Cordero de Dios. Por esta razón, cuando fracasas y pecas Dios no trae ese pecado en contra tuya, porque Cristo ya pagó por él una vez y para siempre (Heb. 10:10,14.). Tu deuda, que te amenazaba con muerte eterna, ya fue cancelada.

Oh, creyente, si hoy te sientes culpable o no tienes paz porque has sido derrotado por algún pecado, Dios desea que tu sentido de comunión con El sea restaurado.

No cedas ante las acusaciones del diablo, tú eres un hijo/a de Dios y eso jamás cambiara. Ven a El confesando tu pecado, sabiendo que El es fiel y justo para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad (1 Jn. 1:9). La sangre de Jesucristo que te redimió es aun eficaz para continuamente limpiarte de todo pecado (1 Jn.1:7).

Dios quiere que vivas disfrutando el perdón que ya tienes en Cristo. Da gracias a Dios por su gracia y perdón de todos tus pecados y extiende hoy perdón a otros que te han ofendido (Ef.4:32).