Una de las realidades de la vida es que todos nosotros atravesamos momentos de aflicción. Todos sin excepción pasamos por periodos difíciles; no siempre de la misma manera, o con la misma intensidad, pero una cosa es cierta: las pruebas no se pueden evitar.

La Biblia nos enseña que todo ser humano está expuesto al sufrimiento. Job escribe en su libro: “porque  el hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba” (Job 5:7). Como hijos de Dios ninguno de nosotros estamos exentos de esa realidad. El Señor Jesús dirigiéndose a sus discípulos les dice: “en el mundo tendréis aflicción”, promesa que incluye a todos los que le pertenecemos.

A menudo cuando nos encontramos en medio de una situación difícil somos tentados a pensar que esa prueba es más ardua y dura de sobrellevar que otras en la vida de otros creyentes. Nos sentimos como si fuéramos los únicos atravesando por esa situación particular. Pero, no es así; claramente el apóstol Pedro nos dice Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; (1 Pedro 4:12) En el capítulo 5 el apóstol les recuerda a estos creyentes afligidos que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (v.8).

Ahora, la pregunta es ¿Por qué las pruebas? ¿De qué nos sirven? Tal vez tú cristiano hoy estés pasando por una experiencia sumamente dolorosa y te sientes que ya no puedes más.
Bueno, querido hermano o hermana quiero que recuerdes algunas promesas de la Palabra de Dios.

  1. Cualquiera sea tu situación Dios está en control y resultará para tu bien (Romanos 8:28).
  2. Las pruebas son necesarias en nuestra vida porque purifican nuestra fe, así como el fuego purifica un metal precioso en el crisol (1Pedro 1:5-7).
  3. Dios, como Padre amoroso, utiliza la adversidad en la vida de cada uno de sus hijos como medio de “disciplina” para entrenarnos, para educarnos y así seamos participantes de su santidad (Hebreos 12:5-11).
  4. Después de toda aflicción Pedro escribe, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, El mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá (1 Pedro 5:10).

Por estas razones y mas debemos cultivar la actitud que Santiago nos exhorta a tener “Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,  sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”.