En el mundo tendremos aflicción. Tarde o temprano llegará la dificultad, la prueba, el dolor o la muerte. Podemos estar seguros de ello. Sin embargo, podemos estar también seguros que Dios está en control y que Él obrará para Su voluntad para nuestro bien y para Su gloria. El saber y entender esto nos ayudará a descansar en Su providencia y tener paz y gozo, sabiendo que Él tiene cuidado de los suyos y que ninguno se ha perdido de Su mano. La aflicción es segura, pero igualmente seguro es que el Señor está con nosotros siempre.

La Escritura claramente nos enseña que Dios se encuentra en cada situación trágica por más difícil que ésta sea. No hay nada que se escape a la soberanía de Dios. Él es Dios y es Todopoderoso. Dios está en absoluto control de todo lo que acontece en el universo. Una de las preguntas que la gente siempre hace cuando sucede una tragedia es: ¿dónde estaba Dios cuando sucedió? La respuesta a esta pregunta es que Dios estaba y está donde siempre está, en absoluto control de todo lo que sucede en el universo.

Dios no hace el mal. Él no es el autor del mismo, pero lo permite bajo Su plan y propósito soberano.

Dios cumple Sus propósitos: “Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá” (Is 14:24). Él es el que controla todo: “Yo soy el Señor, y no hay otro… el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el Señor, el que hace todo esto” (Is 45:6-7). No hay nada que esté fuera de Su control: “Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano” (Dn 4:35). La Biblia declara con toda claridad la absoluta soberanía de Dios en todo lo que sucede, sea bueno o sea malo. El universo, las naciones y sus gobernantes, tu vida y la mía, no están en manos del destino. No dependemos del azar. Estamos bajo el control del Dios todopoderoso, ese Dios que es real, que vive y que es soberano.

Llegados a este punto es necesario aclarar una idea equivocada: Dios no hace el mal. Él no es el autor del mismo, pero lo permite bajo Su plan y propósito soberano. La Escritura lo afirma: “¿Quién es aquel que habla y así sucede, a menos que el Señor lo haya ordenado? ¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?” (Lam 3:37-38). Está claro que nadie planea o trama algo, nadie lleva a cabo nada sin que Dios lo permita. Esta realidad bíblica no se limita a “cosas buenas”, sino que se extiende a toda situación. Todas las cosas buenas o malas están bajo el control soberano del Altísimo.

Harold Kushner escribió un libro titulado, “Cuando a la gente buena le pasan cosas malas.” Kushner trata de dar una explicación filosófica del por qué la tragedia afecta a personas buenas. Su conclusión es que aunque Dios es bueno, no es todopoderoso, y existen cosas sobre las que Él mismo no tiene control. Esto va abiertamente en contra de la Escritura. En primer lugar, porque no hay nada que se escape del control soberano de Dios. En segundo lugar, porque asume que hay personas buenas. La Biblia es clara en enseñarnos que “no hay justo, ni aun uno… no hay quien busque a Dios” (Rom. 3:10-11). Todo hombre sin Cristo está muerto en sus delitos y pecados (Ef. 2:5). Entonces, la pregunta no es, ¿por qué le suceden cosas malas a personas buenas? sino, ¿por qué le suceden cosas buenas a personas malas?

Todos los hombres son pecadores dignos de condenación eterna. No hay nadie que merezca algo de parte de Dios. Es solo por Su gracia y Su infinita misericordia que Él no consume en Su ira a todo pecador, sino que soporta con paciencia a aquellos que no merecemos nada de Él (Rom. 9:23). Te animo a que, cuando la calamidad venga, cuando algo trágico suceda, descanses en saber que Dios está llevando a cabo Sus propósitos. Él está en control y cuidará de ti. Clama a Él y confía en Él, solo Él puede darte paz en medio de la tormenta.