Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano. (Dn 4:35)

Dios no ha prometido librarnos de cada aflicción en este mundo. De hecho podemos estar seguros que en el mundo tendremos aflicción. Tarde o temprano llegará la dificultad, la prueba o el dolor. Sin embargo, podemos estar también seguros que Dios está en control y que Él obrará Su voluntad para nuestro bien y para Su gloria. El saber y entender esto nos ayudará a descansar en Su providencia y tener paz y gozo, sabiendo que Él tiene cuidado de los Suyos y que ninguno se ha perdido de Su mano. La aflicción es segura, pero igualmente seguro es que el Señor está con nosotros siempre. No hay nada que se escape a la soberanía de Dios. Él es Dios y es Todopoderoso. Dios está en absoluto control de todo lo que acontece en el universo. Cuando sucede una tragedia, siempre hay alguien que pregunta: ¿dónde estaba Dios cuando sucedió? La respuesta es que Dios estaba y está donde siempre está, en absoluto control de todo lo que sucede en el universo. Dios cumple Sus propósitos: “Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá” (Is 14:24). Él es el que controla todo: “Yo soy el Señor, y no hay otro… el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el Señor, el que hace todo esto” (Is 45:6-7). No hay nada que esté fuera de Su control. La Biblia declara con toda claridad la absoluta soberanía de Dios en todo lo que sucede. El universo, las naciones y sus gobernantes, tu vida y la mía, no están en manos del destino. No dependemos del azar. Estamos bajo el control del Dios todopoderoso, ese Dios que es real, que vive y que es soberano. Y esto es bueno sin lugar a dudas.

Reflexión: En el momento de la prueba, ¿en quién confías? No te preocupes sabiendo que tiene un Dios soberano que cuida de ti en todo momento.