Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre (Hechos 20:28).

El ministerio pastoral es vital para la vida de la iglesia. Por eso Pablo exhortó a los ancianos a que velaran por sus vidas: “mirad por vosotros…” (Hechos 20:28). Había un rebaño en medio del cual Dios los había colocado: “el Espíritu Santo os ha puesto por obispos…” (20:28). Por lo tanto, debían ser diligentes en velar por sus hermanos: “mirad… por todo el rebaño…” (20:28). Sin embargo, no podrían hacer esto de manera fiel, si no cuidaban sus vidas mismas primero. ¿Por qué Pablo pide esto? Porque la iglesia no era de ellos, sino que Cristo compró a la iglesia con Su propia sangre. El rebaño no le pertenece a cada pastor sino al gran Pastor. Por eso, cada pastor debe ser responsable de su vida primeramente para entonces cuidar de la iglesia del Señor. Un pastor no estudia para dar un sermón. No es un trabajo para el que simplemente debe prepararse para ejecutar como lo haría alguien que da una exposición sobre un tema financiero o científico. Un hombre de Dios que predica la Palabra estudia primeramente para conocer mejor a Dios, para someterse a Su voluntad revelada, para crecer espiritualmente y, como resultado de su creciente relación con Dios, enseñar a otros a hacer lo mismo. La responsabilidad es seria y el llamado es único. No debemos olvidarlo. Obedezcamos primeramente cuidando nuestra vida, la de nuestras familias, y como consecuencia, la del rebaño que el Señor ha puesto bajo nuestro cuidado. Enseñemos la Biblia y basémonos nada más que en la Biblia. No enseñemos temas culturales, sociales ni psicológicos. No nos valgamos de métodos de mercadeo y esquemas humanos que vienen del contexto social en el que vivimos. Alimentémonos con la Palabra, para que ella transforme nuestra vida, y como consecuencia, viviremos y predicaremos esa Palabra.

Reflexión: ¿Cuál es tu motivación para servir a Dios? ¿Estás alimentándote sabiamente para alimentar a otros?